Orgy luego de un debut auspicioso dentro de la escena rockera norteamericana, debía realizar un trabajo que los consagrase como una banda en serio y no como un fenómeno pasajero.
‘Vapor Transmission’, hay que ser honesto, es mucho mejor trabajo que su antecesor, pero debido a la cambiante escena musical (no sólo del país norteamericano, sino del mundo) termino por sucumbir y no pudo lograr un real reconocimiento excepto por un público alternativo joven (algo así como para los primeros góticos) y por algunos más.
Ahora, volviendo al disco en sí, es un trabajo mucho más abocado a los sonidos de teclados, no perdiendo fuerza las guitarras pero perdiendo un poco el protagonismo. Es así como los principales “solos” de las canciones terminan siendo teclados más cercanos al rock ochentero que lo que se puede esperar de un grupo que se lo trato de encasillar dentro del movimiento industrial.
Hay canciones notables como ‘Eyes-Radio-Lies’ con su ritmo en plan marcha militar, el single ‘Fiction (Dreams in Digital)’ con esquema rock alternativo cautiva a la primera escucha, y ‘Opticon’ con su ritmo ideal para recitales que marcan una clara diferencia. De ahí en más el resto del material cumple, aunque hay algunas excepciones como la “balada dark” ‘Eva’ que suena muy densa para su plan inicial.
¿Recomendable? Si, nuevamente porque el contexto en el cual este disco salió nuevamente le era bastante desfavorable con bandas como Staind, Puddle Of Mudd o Jimmy Eat World siendo las nuevas figuras del rock gringo, relegando a un segundo plano lo que hacía este quinteto.
Mejor que el primero, pero todavía insuficiente para incluirlos en la lista de grupos memorables.
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